Camina el pobre
pisando la sobra del día
juntando más penas que alegrías
se inclina al sol de la vida.
Pellizcando inventos
en la riqueza de sus ensueños
y en su mundo imaginario
se compra los retazos de felicidad.
Camina el pobre
y va dejando su sombra intacta,
nadie quiere refugiarse
y como un virus que bebe su sangre
lo castiga la realidad.
Camina el pobre
desnudando su alma
no hay ni una violencia
en su monótona cara,
y la incertidumbre de saber
a dónde va y se abre
como una puerta al viento
que lo deja pasar.
Camina el pobre
y tiene fe en lo que es,
sabe que algún día encontrará
la mañana descalza
y que el aire gratis tendrá
para respirar,
y en las pupilas de su amada
nuevamente podrá soñar.
Camina el pobre
y en su camino se fortalece,
enfrascado en la miseria
del amor
defiende la vida como un sofisma
que se aferra en el absurdo del día.
SUSANA RAQUEL CIPOLLETTI.
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