jueves, 1 de noviembre de 2012

ALFABETIZANDO

En tus ojos vidriosos
se refleja la desidia
de aquellos de tu misma especie
que te arrojan al vacío.
Pero en tus ojos, hoy,
se enciende la luz
de la ansiedad
de un nuevo mundo,
de otra realidad
que traspasa mis pupilas
tan culpables
como las de aquellos
que con ideas mefistofélicas
destruyen la única estación
que nos encuentra.
Hoy, ese anhelo tímido
exige una explicación
en mi alma desgarrada,
me suplica una letra,
un nombre, una identidad,
un libro que se abra
y comience a contar
la historia olvidada.
¿Por qué nadie enciende
tu lámpara?
¿Por qué nadie permite
tu libertad?
¿Por qué nadie se hace carne
de tu deseo más profundo?
¿Por qué algunos no permiten
que te acerques al conocimiento?
¿Por qué no te dejan elegir?
¿O acaso temen que puedas
llegar más lejos que ellos?
Hoy te extiendo mi mano
(Puente de hermandad)
¡Sálvate! Yo me uno
a tu silencio y me dejo hacer tuya.
Hoy soy del color de tu deseo,
hoy soy JUAN, MARIANA, PEDRO,
hoy soy palabra, nombre, equivalencia.
¡Sálvate! pronto nos iremos
sufriendo lágrimas de sonrisa
y arrojando odios de rostros mezquinos.
¡Sálvate! pronto soñaremos juntos
y seremos un eco en el universo,
para aquellos devastadores
de esperanzas.
Hoy, detrás de tus ojos
están los nadies
y enfrente estoy yo
¡Sálvate! y ¡Sálvame!

             SUSANA RAQUEL CIPOLLETTI.