viernes, 24 de septiembre de 2010

VERDE RESQUICIO a José Chudnovsky

Cuando tu Dios era verde
sus ojos pasearon
como perpetuos restos de mansedumbre.
Perros que huelen a huesos,
mañanas fecundas…
…en los surcos, la esperanza
estiraba sus brazos
acumulando hileras de sueños blancos.
Extendió la mirada
queriendo abrazar el paisaje
pero no pudo,
la voracidad de su boca
hizo de la tierra un fundamento.
Hundió sus pupilas invisibles,
atravesó el tiempo
sencillamente para ser
el vigía de tu atardecer.
El camino incierto
condenó la trinidad:
tierra, hombre y cielo
y la noche los acuna
sembrando estrellas y sombras.
Gimió la naturaleza
con un temblor enamorado,
lloró la vida bostezando montes,
tejió rincones de colores
y parió pensamientos interminables.
Tu Dios era verde
-como el mío-
A veces verde claro.
A veces verde oscuro.




CIPOLLETTI, SUSANA RAQUEL    14/09/10. 21.08HS.

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