lunes, 13 de septiembre de 2010

VAGABUNDO.

¿Quíen se apiada de él?
Despierta la mañana
frotándose los ojos de la realidad
y bosteza la osadía
de emprender lidiando.
Un aliento subterráneo lo empuja
cuando se inmiscuye
los dedos en la piel.
Quebranta su primer paso empréstito,
-indecisa agitación-
porque no tiene tiempo
de fabricarse otra vida.
Un insomnio lo detiene en ella.
Una cachetada lo devuelve
demencial, irónico,
estandarte de la hipocresía.
Su poniente deviene inofensivo
pues sus escasos sueños
esquematizan sus después.
Socarrona su etiqueta...
¿Nuestra metamorfosis, será?

CIPOLLETTI, Susana Raquel.

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