lunes, 13 de septiembre de 2010

RESTOS

Tus labios-el claustro-
derribados en el porvenir oculto
pues el sol disipa la versátil mirada
cuando el corazón vacío
se estruja lentamente
en las manos mañaneras.
Afuera, siempre se desvela
en el desorden y en la perfección
soy mi angustia y mi salvación.
Un cafecito matinal, son tus ojos.
Un fuego visceral
es tu luz que me abraza
y no otorga lugar para la sombra.
¿Por qué el amor nos abandonó?
Los restos del sol palidecían
cuando vi que tu luna
forjaba el beso eterno,
como una llaga
como una línea sin final.
Tu amor es un incendio
que despierta sin horizonte.
Un silencio de vida y muerte.

CIPOLLETTI, Susana Raquel.

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