miércoles, 15 de septiembre de 2010

HAMBRE

Yazgo en tu desvelada memoria,
una lágrima seca
penetra tu mirada injusta
y contaminas el mundo
de un silencio aquiescente.
Saciando las esperanzas
de aquellos que todavía
tienen ilusiones.
Petrificas el gesto de la vida
en los rostros, como si los inmovilizara
la muerte.
Una pereza física se tambalea
y en la oscilación se alía
infaliblemente con una tremenda
fuerza mental.
No hay tristeza
ni alegría
en esta vida,
sabemos, “sabios incautos”.
¡No se vive!
Su propio hálito
las devora.
El hambre: ¿Tiene filosofía?
¿No tiene significado?
¿Tiene existencia?
A veces procuro despedirme
de lo que aprendí.
Soy todo, soy nada.
Sólo que no soy yo.
Lo quiero ignorar,
pero hay un dolor
que pasa al otro lado
de mi alma.

                                    SUSANA RAQUEL CIPOLLETTI.

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